Cómo he dicho en la anterior entrada, el permanecer a la raza humana trae consigo una serie de privilegios e inconvenientes (no sabría decir si más o menos de cada cuál, puesto que yo creo que si tu vida ha sido desgraciada, te lo devolverá con fortuna, hablando de hechos inmateriales, no dinero o bienes en abundancia)..
Privilegios como el hecho de que ahora esté escribiendo esto, como el de ser libres de elegir que queremos hacer con nuestra vida. Como dijo Fernando Savater en Ética para Amador, todos deseamos darnos una buena vida. Pero eso se puede interpretar como una buena vida, éticamente hablando, en beneficio a nosotros y todos los humanos que nos rodean, o tal vez una vida dedicada a los placeres y al beneficio propio, que acaba convirtiendo nuestro alma en un retrato putrefacto de nuestra conciencia (tal y cómo ocurrió en la obra de Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray) .
Y ése es nuestro mayor privilegio.
Esa libertad a la que algunos temen, otros creen inexistente, otros la utilizan de forma inadecuada... la libertad que poseemos al ser personas, que nos permite elegir unas u otras opciones con determinados resultados.
En esas ocasiones en las que utilizamos nuestro mayor derecho en beneficio propio, dañando a los demás, dándonos la llamada buena vida pero en esta ocasión mala, acabamos con una sensación de desagrado de nuestras acciones. El remordimiento.
Pero lo hecho, hecho está. Y como dijo Erich Fromm "Uno de los fundamentales principios de la ética es que todo lo que hagas a otros te lo haces también a ti", y sus consecuencias tal vez no queden grabadas en nosotros físicamente, pero sí psíquica y espiritualmente, lo cual es, en mi opinión, peor.
¿Es acaso mejor ser bello externamente, pero ser infelices a causa de un alma repleto de remordimientos y maldades grabadas como heridas abiertas y sangrando desgracia? No.
Así pues, utilicemos nuestra libertad con cabeza. Pensemos dos, tres, o las veces que sea necesario, lo que vamos a hacer antes de llevarlo a cabo, ya que podemos arrepentirnos. ¿La mayor prebenda que poseemos, y la utilizamos para hacernos daño?
Resulta un poco estúpido tirar piedras sobre nuestro propio tejado, pero resulta ser así. Con lo cual, si queremos un alma sana, y por lo tanto, una vida feliz, respetemos el derecho de los que nos rodean, que poseen por ser como nosotros, humanos frágiles ante este mundo tan inmenso.
(Y con lo anteriormente dicho, no se debe obsesionar uno. Tal vez actuemos según nuestros instintos y cometamos un error puntual, pero no por ello seremos eternamente infelices, ni mucho menos. Así aprendemos de nuestros errores, para no volver a cometerlos.
Quiero decir que debemos respetar, ante todo, y evitar a toda costa herir a nuestros semejantes).
"Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiera algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y que fuese perjudicial para Europa, o bien que fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría como un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad" (Montesquieu).
No hay comentarios:
Publicar un comentario