Cientos de deseos golpean mi mente, luchando por salir y ver la luz , hacerse realidad. Algunos constituyen meros caprichos propios de mi edad, otros son necias y crueles palabras que surgen acorde con sentimientos de maldad (mas luego desaparecen tal y cómo llegaron).
En estos momentos un deseo brilla con intensidad. De tal forma que casi resulta una necesidad.
Y es un ansia por no desaparecer de sus pensamientos. El antojo por permanecer en sus recuerdos el tiempo que yo no esté presente.
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