martes, 24 de agosto de 2010

Círculo eterno de..infortunios

Y es la realidad que vamos construyendo día a día, con esta absurda habilidad para causarnos daño.
Tal vez en un principio todo era corriente. Ahora, nuestras manos han moldeado aquella cordura convirtiéndola en tal demencia que siquiera sabemos de su existencia.
Difícil, ante todo, aceptarlo ante cualquier persona con cierta capacidad de comprensión. Más doloroso aceptarlo en nuestra conciencia.
La verdadera demostración de nuestra fuerza de voluntad y nuestra razón es salir de ahí.
Resulta ser una sombra, siempre presente, de vez en cuando escondida. Al despertar, sus garras agujerean tu corazón, tu felicidad, y te sientes aislada de lo que antes considerabas normalidad o realidad.
¿Qué queda después? Los resquicios de los momentos más agradables, o mejor dicho menos molestos, que viviste en alguna ocasión.
Así pues...actuemos acordes a nuestras palabras.
Pero es tan sumamente fácil hablar y prometer, y excesivamente difícil cumplir lo que decimos.
Ahí se demuestra la fuerza que creímos débil o inexistente.

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