Las agujas del reloj no cambiaron desde la última vez que miré,
aquí a mi lado sigue sentada la fiel soledad,
con sus garras me destroza el corazón,
con sus silencios me hace olvidar lo que es un recuerdo.
Ya no pienso en nada más que no saber en qué pensar,
ya no hago nada más que no saber qué hacer,
la última sonrisa resultó ser un sueño,
del que desgraciadamente tuve que despertar...
Patricia Marra.
Escuchar las palabras de Sabina inspira hasta al más desgraciado a escribir sobre lo qué resulta ser la alegría, al más alegre a escribir sobre la soledad. En definitiva, inspiran.
Recuerdo hace unos años, escuchando su música, mi padre cantando mentalmente, y yo oyendo su música. Hoy, la he escuchado. Y realmente me he perdido tantas palabras que resultan servir de inspiración, tantas verdades y tanto sentimiento oculto en lo que resultan ser sonidos o letras, según se oiga o se vea.
Y cierto es que con el paso de los años maduramos, afortunadamente, y aquellos que todavía creen estar sumergidos en su infancia abrirán un día los ojos y se arrepentirán de haber echado su tiempo a perder en banalidades sin importancia. Y nuestros padres tienen razón cuando nos decían "No lo entiendes, son cosas de mayores". Y nosotros nos ofuscábamos a causa de la ira, replicando sandeces. Los padres poseen más razón de la que queremos pensar. Y lo sabemos.
Quizás sea hora de ir cambiando aquel pop sin sentido alguno, cuyo único fin es vender cantidades cada vez mayores de discos para derrochar dinero, por canciones cuya letra produzca algo en nosotros, en nuestro interior, más que el deseo de bailar y cantar sin saber que hacemos o decimos.
Pero eso no significa que no vaya a conservar un ápice de mi infancia (recordando que todavía estoy en mis trece años, tan plenos y bellos cómo oigo decir, y resulta ser verdad), escuchando la canción del verano u otras más que hagan bailar mi reproductor de música.
De algo estoy segura. Ahora la música no servirá tan sólo como pasatiempo en nuestro tiempo libre (que también), sino cómo reflejo de la vida real en la que nos encontramos, con sus noches y sus días, sus injusticias y al contrario, su verdad y su mentira...
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