Cierra los ojos con fuerza. Sueña con aquello que deseas. Cuenta los pasos que quedan para alcanzarlo. No te agobies si son demasiados, nunca lo son.
Fantasea con ello, aliméntate de tus ilusiones día a día, ríete de los baches del camino, pues créeme, los habrá. Mayores o menores, pero ahí estarán, para enseñarte que no todo es bueno. Si todo fuera bueno, la monotonía haría que realmente todo fuese malo de mero aburrimiento. Piensa en ello y entonces verás que es verdad.
Con lo malo, aprendemos, con lo bueno, mejoramos. Cada día más cerca de alcanzar nuestros deseos y ambiciones.
Saborea cada instante de felicidad mientras lo vivas como el más preciado manjar, para no tener que hacerlo a base de recuerdos.
La felicidad, aquella extraña... no descansaré hasta encontrarla.
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