Tal vez sea hora de abrir los ojos, creer lo que está ante nosotros en vez de procurar ignorarlo, y ser feliz de otras maneras distintas.
Vivir en un mundo de mentiras nunca es eterno. Acabas abriéndote ante la verdad, o ella termina por golpearte de frente, causándote aún más dolor.
Cierto es que nos parece preferible que las cosas continúen como siempre lo hicieron, que su rumbo sea regular y preciso. La rutina puede llegar a formar parte de nosotros de tal forma que nos alegra. Un cambio descolocaría todo, nuestras vidas, nuestra paz.
Pero tal vez todo deba cambiar de una vez, y descubrir que los días no son instantes, en ocasiones breves, en ocasiones más extensos, que transcurren uno detrás de otro, en fila, sin esperar sorpresa alguna. Los días son limitados, así que nos conviene saborear cada segundo como el más exquisito manjar.
Se dice que el tiempo es oro. El oro es algo material, algo que carece de valor sentimental. El tiempo es más que eso. Es un regalo que se nos brinda para aprovecharlo y disfrutarlo, y no hacemos más que malgastarlo y buscar excusas para deshacernos rápidamente de él.
El tiempo es un valor escaso gracias al cual disfrutamos de aquellas delicias y sinsabores que la vida nos ofrece..
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