viernes, 30 de julio de 2010

Personas sin personalidad...

Cuando procuramos adentrarnos en aquello a lo que no pertenecemos, adaptándonos a costumbres y modales completamente dispares, terminamos con una sensación de arrepentimiento, un "¿Por qué hice eso?" a lo cual decidimos no responder para no hacer de la situación algo todavía más ridículo (si cabe).
La respuesta habitual a la anterior pregunta suele ser: "Así lo hicieron todos".
Y me pregunto yo... ¿Qué ha sido de nuestra autoridad propia para decidir que hacer o no hacer? ¿Se han esfumado aquellas personalidades que no tratan de asimilar detalles de otras, sino indagar en busca de éstos?
Y si todos somos iguales en cuanto a costumbres se refiere, y resultamos encontrar a alguien con un poco de dignidad y personalidad... ¿Por qué le seguimos discriminando al no realizar lo mismo que hacemos? Por envidia.
Así, sin más. Añoramos aquella alocada sensación de hacer lo que queramos, no estar atados a personas, profesiones o cualquier clase de obligación.

Por qué no ser tal y como somos, sin miedo ante el temido "¿Que dirán?"...
Tal vez así nos introduzcamos en la sociedad mejor de cómo pensamos.


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