En mi caso, me ocurre con frecuencia. En apenas dos meses, me iré. Durante poco tiempo, pero no estaré junto a todas aquellas personas que siempre me han acompañado.
Despertaré sin observar el rostro de mi madre, estudiaré en una escuela completamente distinta e incluso hablaré un idioma distinto al que actualmente hablo.
Me duele decirlo, pero deseo irme.
De acuerdo, extrañaré diariamente esta vida. Sobre todo a dos personas. Las echaré de menos como a nada.
Entre ellas se encuentra... él. A pesar de todo, de sus desvíos, de sus silencios, le quiero. Cada vez que atisbo su rostro en la lejanía, mi corazón comienza a latir a un ritmo desmesurado. Procuro olvidarle, y espero conseguirlo.
Otra de ellas... ya sabe quién es. Ella sabe a quién me refiero. Y con ello me basta.
Aun echando de menos, mis ansias de olvidarme de esta rutina desesperante, de este amor imposible, de estas obsesiones diarias... crecen y crecen sin medida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario