¡Cuan temida es la soledad, sin razón alguna! Si de veras le dedicásemos un tiempo, podríamos comprender que no nos causa tanto daño. De hecho, en ocasiones es recomendable.
Diversos sinónimos de soledad: aislamiento, abandono, melancolía, tristeza... "¡Vaya,así que no era tan mala!" Lo cierto es que no.
Son aquellos momentos en los que uno mismo piensa, procura comprender lo que ocurre a su alrededor... cuando más crece como persona y aprende a valorar a los demás.
Determinadas personas son completamente autistas; se aíslan en sí mismas, el mundo exterior les resulta poco o nada interesante. Su vida se basa en ellos mismos.
No debemos llegar a tal extremo.
Tampoco debemos depender completamente de los demás. En el momento en el que nadie nos acompaña, se apodera de nosotros una colosal ansiedad. ¿Que haré yo ahora? Hiperventilamos tan solo de pensar en quedarnos completamente solos.
Lo ideal y sano es permanecer en un punto medio. Ser sociable, amable con los que nos rodean, pero de vez en cuando dedicar un instante a cavilar sobre nuestro futuro, presente y pasado, sobre la vida misma, sobre ti, sobre mi.
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