miércoles, 23 de junio de 2010

Simplemente él.


Domingo por la mañana.
Me niego a levantarme de la cama.
Aquella aglomeración de sábanas que me acompañaban a principios de la noche se encuentran ahora bajo mis pies.
Me doy la vuelta, y observo su sonrisa entre sueños.

Cientos de recuerdos acuden a mi mente.
Aquella primera mirada...Apenas nos conocíamos. Para entonces, ni yo conocía su nombre ni él conocía el mío. No sé cómo,pero algo ocurrió para que nuestros ojos se encontraran.
Fue extraño. Un ápice de luz iluminó nuestra mente. Sentimos como diversas sensaciones acudían a nuestros corazones. Ternura, atracción, tristeza, comodidad... y un comienzo de ese amor que hoy continúa existiendo.

Aquel primer beso...
el primero de todos. Tan tierno... En él, se muestra la torpeza e inexperiencia, acompañados de una extrema delicadeza,suavidad.
Es inconcebible como con un simple contacto se pueden sentir tantas emociones simultáneamente.

Vuelvo en mí. No sé cuantos minutos habían transcurrido, pero él había comenzado a despertar.
Al verle, no puedo evitar mostrar la misma sonrisa que el asomaba hace unos instantes.
Me pregunto en que estaría soñando, pero sus inusitados ojos contestan por él.




No hay comentarios:

Publicar un comentario